Nube híbrida: 6 retos que afrontan las empresas peruanas para ser altamente eficientes

Uno de los principales retos es lograr el tratamiento de grandes volúmenes de datos sin vulnerar la privacidad.

Por: Gladis Juan de Dios de Agencia Andina

El uso de la nube en empresas tanto públicas como privadas, en el Perú, se fortalece junto con la transformación digital acelerada que trajo consigo la pandemia por covid-19. Incluso unos años antes, para enero del 2018, el gobierno peruano ya había publicado un documento de Lineamientos para el uso de Servicios en la Nube para entidades de la Administración Pública del Estado Peruano. Pero ¿cómo su uso podría aportar mayor valor a un negocio, especialmente con la nube híbrida? Te lo explicamos.

 
Para entender mejor cómo funciona una nube híbrida, necesitamos entender primero el concepto de nube. El ingeniero Anderson Aranguren, especialista en gestión de procesos de negocios y líder de preventa global en Soaint, explicó a la agencia Andina que la nube son computadoras que tienen una ubicación física, y es donde introducimos datos y los procesamos. La nube no es un sitio imaginario, ni abstracto; la nube sí existe y puede clasificarse en tres tipos: la nube privada, la nube pública y la nube híbrida, señala el especialista de Soaint, compañía global que diseña soluciones tecnológicas avanzadas para las diversas necesidades de negocios.
 

La nube privada hace referencia a un lugar donde una organización tiene su data y nadie más accede. No quiere decir que las computadoras estén ubicadas físicamente en un lugar de propiedad de la organización, sino que ésta es propietaria privada del sitio donde están las computadoras y es la única que puede acceder.

La nube pública, en cambio, a pesar de ser un espacio idéntico a lo que sería una nube privada, permite el acceso a las computadoras a diversos usuarios u organizaciones (clientes), entre quienes además se comparten múltiples recursos y procesamientos. Las corporaciones más conocidas que ofrecen el servicio de nube pública son: Azure, Google y Amazon.

La nube trabaja bajo tres principios fundamentales:

1. Infraestructura como servicio. Es cuando una organización le compra a la nube pública o privada, solo máquina pura, es decir sin ningún sistema o programa instalado previamente. El proveedor de la nube, entonces, le brinda a este cliente un acceso web para que pueda montar bases de datos, instalar sistemas, montar una página web, servicios, etc., y todo eso está bajo dominio de la organización.

2. Plataforma como servicio. Es cuando la organización compra, ya no solo la máquina pura, sino además, los sistemas o programas instalados en estas máquinas. En este caso, quien posee el dominio de la base ya no es la organización, sino la compañía dueña de la nube.

3. Software como servicio o SaaS. En este escenario, el usuario pierde toda la autonomía, pero gana un uso inmediato de las cosas. Por ejemplo, si hablamos de la red social Facebook: un usuario solo tiene que instalar la aplicación y puede hacer uso de todos los servicios que integra, pero no es dueña de la app. En este escenario, cabe hacer la pregunta: ¿una persona podría crear una plataforma como Facebook si quisiera? La respuesta es sí, pero tendría que conseguir las máquinas, las bases de datos, empezarlo desde cero, etc. ¿Esto es posible? También. Pero, ¿es viable? Probablemente no.

Para graficar mejor estos tres principios, imaginemos una pirámide de tres niveles en cuya base, que suele ser siempre amplia, se encuentra la infraestructura como servicio, donde uno es dueño de todo; en el intermedio se ubica la plataforma como servicio, donde uno es dueño solo de algunas cosas; y en la parte más alta, pero también la más reducida, tenemos al software como servicio, donde no se es dueño de nada, solo de la data que ahí se incluye o de lo que está procesando.

Entonces vemos cómo, a medida que se sube y se alcanza mayor efectividad, agilidad, y flexibilidad en la funcionalidad, también se va perdiendo autonomía y el proceso se hace más complejo. Esto funciona tanto en la nube privada como en la nube pública. Pero ¿qué sería entonces la nube híbrida?

Nube híbrida: entre lo público y lo privado

Cuando una empresa tiene su espacio único, mantiene su software en privado, y requiere procesamiento en una nube pública o compartida, lo que realmente está necesitando es una nube híbrida. ¿En qué casos sucede esto?

Imaginemos que, estando cerca la campaña navideña, una empresa proyecta vender artículos personalizados con dibujos alusivos a la Navidad. En una temporada normal, el promedio de pedidos es de 20 artículos por día, pero por las fiestas las ventas aumentan potencialmente y los servidores ya no tienen la capacidad para atender todas las solicitudes de compra, en consecuencia la página presenta errores, no funciona, se cae, etc.

Para esta empresa, como comerciante, no le conviene comprar más computadoras solo para usarlas en la época de campaña, porque eso requiere de inversión, planificación, logística, conocimiento y tiempo que no sería viable invertir solo para una ocasión en el año.

Es aquí que entra a la acción el uso de estas nubes híbridas que ya tienen las máquinas compartidas con las que se gana una gran capacidad y se logra la continuidad de los procesos con estabilidad, flexibilidad, rapidez, eficiencia, etc. Tan fácil como entrar a cualquiera de los proveedores de nubes, activar un servicio, y el día que se necesite se tendrá una máquina operante.

Ahora bien, trabajar con nube híbrida es ciertamente una gran solución a muchos problemas, pero también demanda una serie de complicaciones o retos que deben afrontarse de manera resiliente.  Aranguren, quien cuenta con más de diez años de experiencia atendiendo las necesidades tecnológicas de las empresas en Perú, detalla los seis principales retos:

 

1. La conectividad

 

El reto de la conectividad consiste en saber cómo mantener sincronizada la data privada de las personas sin vulnerar la legislación peruana, que exige la privacidad y prohíbe el almacenamiento de esta data en la nube.

 
Imaginemos que un banco proyecta una captación grande de prospectos de clientes, ¿cómo haría entonces para ganar esa escalabilidad y no quedarse atrás frente a otros competidores, pero a la vez seguir siendo una empresa que está trabajando dentro de lo enmarcado en la legislación peruana? Esto es posible de hacerse, pero trae consigo otros retos.
 
2. La sincronización de la información
 
Entendiendo que la nube son varias computadoras en sitios diversos y compartidos, se hace necesario tener sistemas con capacidades de replicación de información, ya que estar en la nube no significa que se tiene o se usa una misma máquina siempre (excepto que se pague por ella, que no es lo más común).
 
Por el contrario, la elección de la máquina que se va a usar se hace de forma aleatoria; es decir, se apaga una máquina en un sitio después de usarla, y para un siguiente uso se enciende una máquina distinta ubicada en otro lugar. Entonces, se requiere de un sitio específico que tenga la capacidad de replicar la data y a su vez mantenerla en un mismo lugar.
 
Esto tiene que ver con que, por ejemplo, una aplicación de uso frecuente pueda estar siempre disponible en el momento que se la necesite, que el usuario pueda conectarse desde cualquier sitio y que en todo momento se le brinde una buena experiencia de uso.
 
3. La falta de conocimiento
 
Se suele decir que las soluciones en la nube son más rentables, pero esto solo es así si se sabe gestionar adecuadamente. Este saber no se limita solo al conocimiento sobre la nube y su funcionamiento, sino que va más allá, hacia un conocimiento del diseño de arquitecturas altamente resilientes sobre la nube, enfocado en la solución de problemas y el aporte de valor al negocio.
 
Por otro lado está el conocimiento sobre el negocio, y esto va asociado a cómo trabajan actualmente las organizaciones, donde muchas veces los equipos de TI no tienen el conocimiento necesario del mismo, entonces, los requerimientos que vienen de lo más alto de la organización, a medida que van bajando se distorsionan, y llega una solicitud diferente al equipo operativo. Esto sucede porque se están centralizando en la tecnología, y se deja un poco de lado el conocimiento del negocio; pero la tecnología no sirve de mucho si al final no sabemos cómo sacarle todo el provecho posible.
 
Así pues, si el arquitecto de nube supiera cómo es la estrategia de venta, qué es lo que se quiere lograr, qué datos se pueden analizar, qué información se necesita saber, etc., probablemente junto con su equipo podría tomar mejores decisiones para el diseño y ejecución de un proyecto basado en la nube.
 
 
4. Desfase de tecnología
 
La infraestructura dentro de los organismos públicos usualmente es muy antigua. Este desfase de tecnología en el tiempo ocasiona complicaciones cuando se trata de sincronizar información o llevar cosas a la nube. Estas situaciones generan una necesidad de modernización de las aplicaciones, esto implica no solo instalar cosas nuevas, sino también, mantener lo que se tenía, reestructurándolo, para que funcione en fusión con las tecnologías nuevas.
 
 
5. La falta de credibilidad de las nubes
 
Si bien la nube garantiza una mayor seguridad en el resguardo de la información y el posible ataque de terceros, la administración de los usuarios está bajo responsabilidad de la organización que contrata el servicio. Entonces, otro de los grandes retos de trabajar en la nube es la cantidad de datos que se tienen que administrar, y esto genera un riesgo de seguridad porque a veces no se tienen políticas correctas o protocolos para la administración de usuarios, y se dan caso en los que un trabajador se va de la empresa y se queda con las claves, o simplemente, éstas se pierden.
 
6. La soberanía de la información
 
Debido a que los servidores que conforman las nube están esparcidos por todo el mundo, nuestra información privada y sensible, como son los datos de identidad o los bancarios, al estar en la nube, pueden terminar en un computador situado en un país distinto al nuestro, y esto significa que la disposición de estos datos se regiría bajo la legislación de este otro país y no del propio, pudiendo ser vulnerados.
 
Es por esta razón que la legislación peruana, a través de sus disposiciones jurídicas, trata de proteger la soberanía de la información sensible, al no permitir que ésta se envíe a servidores de afuera.
 
Esta situación, lejos de ser una limitación para el tratamiento de los datos privados, representa un reto para las corporaciones que brindan soluciones en la nube, quienes tienen estrategias diseñadas especialmente para hacer el procesamiento de datos en la nube garantizando la protección de la información privada de las personas. ¿En qué consisten estas estrategias? Por ejemplo, en encriptar la información con doble llave de seguridad, hacer que todas las conexiones sean https, etc.
 
Actualmente, el uso de la nube híbrida está alcanzando a más industrias peruanas. “Casi todas las cajas financieras están habilitando tecnologías que posibilitan el uso de nubes híbridas, dos de los bancos más grandes ya lo usan, al igual que las telcom que han evolucionado bastante rápido, incluso existen artículos publicados sobre el uso de la nube, blogs tecnológicos, etc.”, sostiene el líder de preventa de SOAINT.
 
“Uno de los grandes sectores que se pretende modernizar con ayuda de la nube híbrida, es la minería, que representa un sector muy importante dentro del desarrollo de este país, así como el sector educativo donde también se están trabajando soluciones complejas con la nube”, resalta.
 
Además, recalca que para poder afrontar los retos listados, se requiere de un plan previo y un equipo de profesionales con amplia experiencia, que acompañen el proceso incluso desde antes que se inicie, de lo contrario se puede terminar en una telaraña difícil de desentramar.