Kuru: conoce el emprendimiento socioambiental que elabora sorbetes con vegetal altoandino

Iniciativa liderada por Anyela Gómez mejora la economía familiar de agricultores y reduce huella de carbono

Un emprendimiento innovador y pionero, surgido en la sierra central del Perú e integrado en un 90 % por mujeres, encontró una solución para reemplazar los contaminantes sorbetes de plástico de un solo uso, prohibidos actualmente, por otros 100 % orgánicos elaborados a partir de la “cebadilla”, una planta oriunda de nuestro país que crece a más de 3,000 metros sobre el nivel del mar.

Anyela Gómez, oriunda de Huancayo, creadora de esta iniciativa y gerente general de Kuru (“Semilla” en quechua), la empresa socioambiental que produce estos sorbetes totalmente ecoamigables, afirmó en entrevista con la Agencia de Noticias Andina que los pilares sobre los que se cimenta este emprendimiento son la conservación del medio ambiente mediante el fomento de la economía circular y la reducción de la huella de carbono en el proceso de producción.
 

 
Asimismo, se sostiene en la lucha contra la pobreza para mejorar las condiciones de vida de las familias agricultoras que trabajan con la empresa, y el empoderamiento femenino, sobre todo de la mujer rural.
 
Orígenes de kuru
 
El origen de este emprendimiento se remonta a agosto de 2016, cuando Anyela Gómez cursaba la carrera profesional de Comunicación Corporativa y en una clase de “Design Thinking” (“Pensamiento de diseño” en inglés) se propuso a los estudiantes hallar una solución al uso indiscriminado de sorbetes de plástico en el país, dado que era uno los principales agentes contaminantes de los ecosistemas marino y terrestre. 
 
Entonces, Anyela y un grupo de sus compañeros de curso emprendieron la investigación, teniendo como objetivo encontrar un producto natural que cumpliese las mismas funciones que un sorbete de plástico, sin tener que incurrir en la utilización de este material sintético u otros recursos no renovables o de alto impacto negativo en el planeta. 
 

 
De esa manera, el equipo del proyecto universitario -que inicialmente se llamaba “Ayru”– viajó a diversas partes del Perú y en el Valle del Mantaro se encontró con una gramínea altoandina conocida por los agricultores como “cebadilla”, “mala hierba” o “trigo malo” que crece en forma silvestre entre los cultivos de papa, trigo, cebada y otros, y que es arrancada y quemada al ser considerada inútil y hasta perjudicial para el agro. 
 
Tras consultar con ingenieros agrónomos y otros especialistas sobre el potencial de esta planta altoandina, comprobaron que con un adecuado procesamiento de este vegetal se podían generar sorbetes de diversos diámetros, lo que posibilita que existan sorbetes especiales según cada tipo de bebida. 
 

 
“Coincidimos en que esta planta constituye un tesoro natural mal explotado que podíamos potenciar como insumo para elaborar los sorbetes orgánicos que reemplacen a los sorbetes hechos de plástico contaminante. Ello teniendo en cuenta que la tendencia ecoamigable llegó para quedarse y está creciendo cada vez más en el mundo”, manifestó.
 
Luego se desarrolló con los expertos una metodología para cultivar esta planta silvestre, a fin de lograr una producción controlada que permita abastecer del insumo central para elaborar los sorbetes orgánicos.
 
Ley del plástico
 
La aprobación y puesta en vigencia de la Ley N° 30884 y su reglamento, que regula el plástico de un solo uso y los recipientes o envases descartables de consumo humano en el territorio nacional, favoreció la marcha del proyecto y apostar por insumos naturales y biodegradables.
 

 
“Al igual que Perú son muchos los países que han legislado sobre la prohibición del plástico de un solo uso para producir diversos utensilios y envases, por lo que se dio la oportunidad para continuar avanzando en nuestra propuesta de producir sorbetes a partir de esta gramínea altoandina”, subrayó Gómez.
 
Atributos de los sorbetes Kuru
 
Destacó que el sorbete 100 % orgánico que produce Kuru tiene como atributos su alta resistencia a las altas y bajas temperaturas, por lo que puede usarse en bebidas calientes y heladas, resistencia a la humedad, está esterilizado por lo que es totalmente higiénico, no le cambia el sabor a las bebidas y es biodegradable, dado que no requiere de un proceso de compostaje para su degradación.
 

 
A diferencia de otros vegetales como el bambú, también utilizado para elaborar sorbetes, la cosecha masiva de la cebadilla no requiere de reforestación al tratarse de un cultivo agrícola y no forestal, además de no afectar a la flora ni a la fauna del entorno donde se siembra y cosecha.   
 
“La investigación y desarrollo, así como la gestión de procesos son muy importantes en nuestra empresa y apostamos siempre por una mejora continua para ofrecer productos de excelente calidad. Por eso hemos estandarizado una ruta de trabajo para que pueda ser compartida con los agricultores y tener una producción idónea”, remarcó.
 
Impacto social
 
Anyela Gómez subraya que uno de los fundamentos de Kuru es su enfoque social y por ello considera que los agricultores son pieza clave para el éxito de la empresa, dado que no solo participan como proveedores de la materia prima, sino que son capacitados para que formen parte del proceso de producción y transformación.
 
“Los agricultores son tradicionalmente mal remunerados pese a que son los guardianes y mejor conocedores del campo, y por eso nuestra iniciativa buscó desde un inicio involucrarlos para mejorar sus condiciones de vida. Pensé por qué un problema social como este puede ser también una oportunidad de cambio”, enfatizó la joven emprendedora.
 

 
Un paso importante, aunque no tan fácil para involucrar a los agricultores fue convencerles de la oportunidad de apostar por darle un nuevo uso a esta planta altoandina considerada tradicionalmente inútil, y así convertirse en protagonistas de la conservación del medio ambiente. “Tomó tres años construir un primer vínculo de confianza con los agricultores”, refirió. 
 
Al principio se dialogó y se convenció a una joven familia de un centro poblado del distrito de Acolla, en la provincia de Jauja, para que dedique parte de su parcela de cultivo para sembrar y cosechar la “cebadilla”. Esta planta requiere para su desarrollo factores como la altitud (a partir de los 3,000 metros), mucho viento y abundante agua, principalmente de lluvia. Se siembra de setiembre a octubre y se cosecha de mayo a julio.
 
Tras apreciar los buenos resultados de este emprendimiento, con un impacto positivo sostenido, se sumaron luego otros agricultores y actualmente son 20 hombres y mujeres del campo de las regiones Junín, Huancavelica y Lima, quienes lograron incrementar sus ingresos hasta en 316%, de 6,000 a 25,000 soles por campaña agrícola, lo que les permite mejorar sus condiciones de vida. 
 

 
“Muchas personas nos han dicho que sería mejor que tengamos nuestro propio terreno de cultivo sin depender de los agricultores, a fin de aumentar nuestra rentabilidad. Pero nosotros no deseamos eso porque queremos seguir teniendo un impacto social positivo mejorando las condiciones de vida de los agricultores e incorporando cada vez más mujeres y hombres del campo. Y cabe destacar que las mujeres desempeñan una participación muy importante porque representan el 90% del total de trabajadores que tiene actualmente Kuru”, aseveró.
 
Agregó que Kuru proyecta beneficiar en los próximos meses a más familias debido al mayor rendimiento que ha desarrollado la empresa luego de obtener el premio ConectaRSE para Crecer de la empresa Movistar en 2020, que le otorgó un capital semilla de 10,000 soles para implementar el emprendimiento socioambiental.
 
Gracias a esta distinción y su apoyo económico, así como a un proceso de reestructuración y mejora de procesos, la empresa Kuru pudo resistir la etapa más crítica de la pandemia del covid-19, cuando se restringieron muchas actividades económicas, dado que sus principales clientes eran hoteles y restaurantes.
 
Éxito en el mercado nacional y proyección internacional
 
Durante los últimos años Kuru ha desarrollado cuatro tipos de sorbetes que producen: estándar, cocteleros, sorbetones y removedores para bebidas calientes, con los que han ingresado con éxito al mercado nacional en regiones como Lima, Arequipa, Cusco, Puno, San Martín, entre otras, donde son solicitados por restaurantes, hoteles y otros establecimientos del rubro.
 
 
Adicionalmente, Kuru viene desarrollando un plan de proyección internacional con el nombre de “Kuru natural drinking straws”, dado hay países como Italia que han mostrado interés en vista de la creciente demanda de productos naturales, orgánicos, ecológicos y socialmente responsables como los sorbetes que produce Kuru.
 
“Con esta proyección a mercados internacionales estimamos que nuestras ventas serán en un 70% a otros países y un 30% para el mercado nacional”, finalizó.
 
* Tomado de Agencia andina, escrito por Luis Zuta Dávila